Su tez dorada,
sus ojos oscuros tan abiertos y como interrogantes.
Una pequeña boca de labios carnosos, una sonrisa dulce
y el cuerpo más liviano y gracioso del mundo.
¿En qué pensaba, sentada al borde de la fuente?
En nada. "Es tan tonta como linda" decían.
Como a mi no me importa lo que digan, nada cambia entre nosotros y todo sigue igual.
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